Using drift video transects and maximum likelihood geostatistics for quantifying and monitoring exploited subpopulations of Loxechinus albus at a mesoscale.
Loxechinus albus
Araya, P., Barahona, N, Díaz, M, Díaz, P. A., Millanao, M. O, Molinet, C, Niklitschek, E. J., Subiabre, D
https://www.tandfonline.com/doi/pdf/10.1080/19425120.2015.1121939
El seguimiento de la población de especies bentónicas se ha visto complicado por las dificultades para definir unidades espaciales apropiadas para realizar observaciones que sean relevantes para la ordenación de estas pesquerías. En muchos casos, esto ha llevado a la aplicación de modelos indirectos de evaluación de poblaciones utilizando información de captura y esfuerzo para estimar cuotas globales, a pesar de que la experiencia sugiere que se deben utilizar puntos de referencia límite. El objetivo de este estudio fue investigar el patrón de distribución espacial del erizo de mar chileno Loxechinus albus en sitios identificados como bancos de pesca mediante evaluación directa. Así, se utilizaron grabaciones de transectos en video y se aplicaron métodos geoestadísticos para determinar la presencia de unidades espaciales significativas. Encontramos estructuras espaciales significativas representadas por lechos de 1 a 120 ha con 20 000 a 2 300 000 erizos de mar que revelaron la fragmentación de las poblaciones explotadas de L. albus dentro del área de estudio. Se observaron lechos más pequeños cerca de los puertos de desembarco, lo que sugiere que, en el extremo norte del área de estudio, los lechos estaban "en transición" hacia convertirse en hábitats desocupados. Esta fragmentación está influenciada por efectos de primer orden (disponibilidad de hábitat) y de segundo orden (principalmente pesca y reclutamiento). La estructura del lecho observada se puede clasificar como de mesoescala, donde operan dinámicas de contracción y expansión. Esto puede conducir a la persistencia, extinción y resurgimiento durante períodos que abarcan más de una generación. Por lo tanto, observar la expansión y contracción de estos lechos puede resultar extremadamente informativo a la hora de interpretar la dinámica de la población y de la pesca a gran escala. Nuestra hipótesis es que la estructura de los bancos observada está asociada con indicadores pesqueros locales y por lo tanto puede usarse para monitorear y mejorar la gestión a escala regional. Esto sería particularmente útil para regiones tan complejas como el mar interior de Chile, aunque la metodología requiere mayores ajustes.
Population monitoring of benthic species has been complicated by difficulties in defining appropriate spatial units for making observations that are relevant to the management of these fisheries. In many cases, this has led to the application of indirect models of stock evaluation using catch and effort information for estimating global quotas, in spite of the fact that experience suggests that limit reference points should be used. The aim of this study was to research the spatial distribution pattern of the Chilean sea urchin Loxechinus albus at sites identified as fishing beds through direct evaluation. Thus, video transect recordings were used and geostatistical methods were applied to determine the presence of significant spatial units. We found significant spatial structures represented by beds of 1–120 ha with 20,000–2,300,000 sea urchins that revealed fragmentation of the exploited L. albus populations within the study area. Smaller beds were observed close to the landing ports, suggesting that, in the extreme north of the study area, the beds were “in transition” toward becoming unoccupied habitats. This fragmentation is influenced by first-order (habitat availability) and second-order (principally fishing and recruitment) effects. The bed structure observed can be classified as mesoscale, where contraction and expansion dynamics operate. This can lead to persistence, extinction, and reemergence over periods that span more than a generation. Observing the expansion–contraction of these beds can, therefore, be extremely informative when interpreting population and large-scale fishery dynamics. Our hypothesis is that the structure of beds observed is associated with local fishery indicators and therefore can be used to monitor and improve management on a regional scale. This would be particularly useful for such complex regions as the Chilean inland sea, although the methodology requires further adjustment.