Management of the loco (Concholepas concholepas) as a driver for self-governance of smallscale benthic fisheries in Chile.
Concholepas concholepas
Castilla, J. C., Gelcich, S
https://issuelab.org/resources/17855/17855.pdf
Políticas pesqueras que aseguren la explotación sostenible de los recursos marinos bentónicos
contribuir a la seguridad alimentaria, protegerlos y preservar el estatus social y económico
de comunidades dependientes (Bene, 2003; Banco Mundial, 2006). En Chile, debido a la crisis social
y la importancia económica de las pesquerías artesanales de mariscos bentónicos, ha habido un fuerte
deseo político de lograr una explotación sostenible de estas pesquerías (Castilla y Defeo,
2001). Esto quedó reflejado en la Ley de Pesca y Acuicultura de Chile de 1991 (FAL;
D.S: 430) que regulaba el acceso de los pescadores artesanales a los recursos costeros bentónicos y pelágicos.
subsector pesquero. La FAL definió este subsector e incorporó nuevas regulaciones
que afectan sus derechos de usuario a través de tres pasos de gestión: (a) Pesquería exclusiva
derechos de acceso dentro de una zona que se extiende hasta 5 millas náuticas desde la costa a lo largo
Se asignan alrededor de 2 500 km de costa (18º 36’ S, 70º 30’ W a 41º 27’S, 74º 10’ W).
a los pescadores artesanales; (b) los pescadores artesanales están restringidos al trabajo (buceo, pesca con aletas)
dentro de la región costera adyacente a su área de residencia (regionalización); y c),
la asignación de derechos exclusivos de explotación de recursos bentónicos a empresas legalmente registradas
asociaciones de pescadores artesanales de pequeña escala, bajo lo que se definió como Gestión
y Áreas de Explotación de Recursos Bentónicos (MEABR) que fue quizás el más
instrumento de gestión innovador de la ley (Castilla, 1994, 1996; Castilla et al.,
1998; Gelcich, 2005a). A través de esta política, la Subsecretaria de Pesca destina
derechos de uso territorial de la pesca (TURFS) a asociaciones registradas de artesanos (Castilla
y Defeo, 2001; Defeo y Castilla, 2005; Gelcich, Edwards-Jones y Kaiser, 2005a).
Esto incluye el derecho a excluir a quienes no sean miembros de asociaciones de pescadores de explotar
la zona del fondo marino de los MEABR.
La lógica detrás de TURFS se basa en un enfoque de propiedad común que
propone que los derechos de propiedad crearán acuerdos institucionales entre los pescadores,
quiénes luego gestionarán, cosecharán colectivamente y sustentarán los recursos (Ostrom, 1990;
Ostrom y Schlager, 1996). Además, los MEABR deberían contribuir a una gestión más eficaz
aplicación de las regulaciones al aumentar la probabilidad de cumplimiento (Jentoft, McKay
y Wilson, 1998; Castilla, 2007; Gelcich, Edwards-Jones y Kaiser, 2007). El
El modelo MEABR, que efectivamente toma la forma de cogestión, se derivó de
experimentos de campo realizados principalmente en la Estación Costera de Investigaciones Marinas,
Las Cruces, Pontificia Universidad Católica de Chile (Castilla y Fernández, 1998).
De hecho, el primer MEABR se estableció experimentalmente en 1989 (Caleta Quintay,
Chile central), antes de que se introdujera la ley (Castilla, 1994). MEABR regulados
Estudios de caso sobre autogobernanza pesquera442
por ley comenzó a decretarse en 1997. Según el Servicio Nacional de Pesca
(SERNAPESCA, 2005) actualmente existen 547 MEABR decretadas en Chile, con un total
superficie de fondo marino de 102 338 hectáreas.
En este capítulo resaltamos la importancia del gasterópodo Concholepas
concholepas (loco), la especie fundamental que también impulsó la legislación sobre MEABR
como el papel de esta política para lograr objetivos pesqueros más amplios y generar incentivos y
condiciones para el autogobierno.
Fishery policies that ensure sustainable exploitation of marine benthic resources
contribute to food security, protect them and preserve the social and economic status
of dependant communities (Bene, 2003; World Bank, 2006). In Chile, due to the social
and economic importance of artisanal benthic shellfisheries, there has been a strong
political desire to achieve sustainable exploitation in these fisheries (Castilla and Defeo,
2001). This was reflected in the 1991 Chilean Fishery and Aquaculture Law (FAL;
D.S: 430) that regulated access to benthic and pelagic coastal resources by the artisanal
fisher sub-sector. The FAL defined this sub-sector and incorporated new regulations
that affect their user rights through three management steps: (a) Exclusive fishery
access rights within a zone that extends to 5 nautical miles from the shoreline along
around 2 500 km of coast (18º 36’ S, 70º 30’ W to 41º 27’S, 74º 10’ W) are assigned
to artisanal fishers; (b) artisanal fishers are restricted to working (diving, finfishery)
within the coastal region adjacent to their area of residence (regionalization); and (c),
the allocation of exclusive harvesting rights for benthic resources to legally registered
artisanal small-scale fishing associations, under what was defined as Management
and Exploitation Areas for Benthic Resources (MEABRs) that was perhaps the most
innovative management instrument of the law (Castilla, 1994, 1996; Castilla et al.,
1998; Gelcich, 2005a). Through this policy, the Undersecretary of Fisheries allocates
territorial user rights for fisheries (TURFS) to artisanal registered associations (Castilla
and Defeo, 2001; Defeo and Castilla, 2005; Gelcich, Edwards-Jones and Kaiser, 2005a).
This includes the right to exclude non-members of fisher associations from exploiting
the seabed area of MEABRs.
The rationale behind TURFS is based on a common property approach which
proposes that property rights will create institutional arrangements among fishers,
who will then manage, collectively harvest and sustain the resources (Ostrom, 1990;
Ostrom and Schlager, 1996). In addition, MEABRs should contribute to more effective
enforcement of regulations by increasing the likelihood of compliance (Jentoft, McKay
and Wilson, 1998; Castilla, 2007; Gelcich, Edwards-Jones and Kaiser, 2007). The
MEABR model, which effectively takes the form of co-management, was derived from
field experiments conducted mainly at the Estación Costera de Investigaciones Marinas,
Las Cruces, Pontificia Universidad Católica de Chile (Castilla and Fernández, 1998).
In fact, the first MEABR was established experimentally in 1989 (Caleta Quintay,
central Chile), before the law was introduced (Castilla, 1994). MEABRs regulated
Case studies on fisheries self-governance442
by the law began to be decreed in 1997. According to the National Fisheries Service
(SERNAPESCA, 2005) there are currently 547 decreed MEABRs in Chile, with a total
seabed area of 102 338 hectares.
In this chapter we highlight the importance of the gastropod Concholepas
concholepas (loco), the cornerstone species that drove legislation on MEABRs as well
as the role of this policy to achieve wider fishery objectives and generate incentives and
conditions for self-governance.